Blogia
francovitola

El nuevo mundo-Después del sueño de Dios.

EL NUEVO MUNDO
(DESPUÉS DEL SUEÑO DE DIOS).

Dios es lo más fácil, eso es verdad, Dios es la simpleza, es la facultad que tenemos de hacer lo que necesitemos sin complicados artefactos.

Dios dormía entre palmeras en una isla desierta del océano Atlántico. Llegó allí después de una larga noche de andar por el espacio, de planeta en planeta, de galaxia en galaxia, de dimensión en dimensión. En total caminó más de que lo que nosotros viviremos. Sólo utilizó una noche humana para hacer todo éste recorrido, entregándose al descanso después. Le preocupaban los agujeros negros de la galaxia, porque el hombre de la tierra estaba pensando mucho en la posibilidad de usar estos portales a otras dimensiones aún desconocidas como basureros gigantes de la creciente producción de residuos terrestres.

Cerró los ojos a la luz.
Descansaba Dios vestido de blanco inmaculado, con sus sandalias de cuero de ningún animal terrestre, con la barba y el cabello encajado entre la naturaleza tropical, dejó las sandalias a un lado, encendió la brisa desde el sueño y cubrió el sol con muchas nubes grises.
Eran las doce del día, parecían las 6 de la tarde y dormía profundo Dios mientras la brisa se tornaba fría, mientras rendido ronroneaba y silbaba.

Era un sueño profundo el que sostenía, y a medida que pasaban las horas el planeta se enfriaba y se llenaba cada vez más de nubes grises. Pasaron un par de horas de Dios, fue entonces cuando despertó, con un ligero malestar de cabeza.

Había soñado en principio con la armonía del paraíso, el trópico y los Alpes. Cuando entreabrió los ojos, todo era gris, el mar era sólido como hielo , de color negro.

¿Qué ha ocurrido aquí? Pensó por un segundo, contestándose, he destruido al mundo.
Entonces Dios que no llora por ser eterno y poderoso, presenció como los hombres de todo el mundo arropados hasta los ojos habían buscado compañía para calentarse los últimos momentos de la vida y no morir solos. Vió los parques infantiles desiertos y las playas, las calles, los jardines, así como también los aeropuertos y casas funerarias.
Todos habían preferido amarse hasta que la muerte llegara.
Incluso los niños estaban abrazados de las niñas.

Una imagen de congelamiento global pasó por los sentidos de Dios, fué entonces que procedió a retirar las nubes, descongelando todo y formando una nueva existencia - Habían pasado 300.000 años humanos - de seres congelados que después de vivir como paletas de carne y hueso solo podían amarse para sentir calor.

Fue una raza diferente que trabajaba para buscar el amor de alguien parecido a cada uno. El pecado era trabajar sin razón.
Cualquier otra vanalidad era castigada con la muerte y el cielo que es más frío que el infierno era el destino final para quien se equivocara. Todos fueron hechos inmortales, eran fríos, de hielo. Podían morir, podían permanecer intactos, la vida era el corazón y la alegría el cerebro. Era cuestión de cómo vivir y morir.
El mundo siguió igual, regresó el sol al caribe, el frío a los Alpes, las vacas, los burros y las yeguas con los demás animales siguieron vivos con los mismos colores. En general la naturaleza fue dejada igual que antes, no necesitaba cambios, era perfecta.
Pero algo no funcionó, dios tuvo sus dudas y cada vez parecíamos más como los extraterrestres que mostraban en televisión.
Desarrollamos tecnologías frías y matamos el mundo.

Viajamos al espacio y nos mudamos a fríos cercanos.
La tierra se enfrió y en ella nada más creció.
¿Y que pasó con el sol entonces?
El sol explotó inesperadamente, dejando miles de satélites de fuego por toda la galaxia .el universo se llenó de humo denso y el agujero negro se blanqueó.

Los hombres y las mujeres no podían tener hijos, pues eran demasiado fríos además eran inmortales, sus movimientos eran apenas posibles por un gel que se acumulaba en las articulaciones. La nueve especie humana sucumbía a los periodos de rotación de los satélites de fuego. La tierra sudaba moribunda, lloraba espesamente. Esto conmovió al ser supremo y dios entonces rehizo al hombre de carne y hueso, aquel de sangre caliente circulando por sus venas, ese con latidos de corazón.
Lo colocó en el paraíso, le hizo una mujer, construyó un nuevo sol donde estaba el anterior, eliminó los satélites de fuego y oscureció el blanqueado agujero dimensional, hizo la vida y les mostró como conducir un automóvil, les hizo lo bueno y lo malo. Los dejo bajo unas palmeras en un sueño profundo y les implantó en la percepción recién adquirida: la curiosidad y el apetito.
Dios dejó de usar el cuerpo gigante con forma humana y cambió por oxigeno y feromonas.
Del espacio llegaron unos que se habían ido y se amoldaron a los cambios, hubo desarrollo y mezclas, destrucción y reconstrucción.
hasta el infinito de los días y las noches humanas de esta tierra femenina, fértil, que nos pertenece solo, porque ella así lo quiere.
Una voz dijo: no importa lo que pase, siempre serán núcleos curiosos con apetito.

Recuerden esto y respiren con tranquilidad, lo demás será cierto en la medida que produzca algo deseable, porque de no ser así rondará en el aire por siempre hasta su fin. el del hombre.

se bueno.

0 comentarios